Existe una diferencia entre leer y leer en profundidad,
conocerla cambia la forma en que pensamos, entendemos y escribimos las historias.


Acabas de acceder a ROCAMADOUR, un espacio donde lectura y escritura se entrelazan para dar lugar a una única cosa: el arte de montar y desmontar historias.
Una historia es, si está bien contada, un artilugio perfectamente armado.
Leer es comprender su funcionamiento y, de alguna manera, reinventarlo al volver a escribir el texto, completarlo.
Para eso —y también para articular una historia desde cero— se necesita haber aprendido el lenguaje de la narrativa.
Y practicarlo.
Con ese fin nace este espacio: abrir diálogo, lograr que la escritura deje de ser un oficio solitario y que la lectura, al ser compartida, fortalezca uno de sus grandes poderes: convertir en autor al lector de una obra y hacerla florecer y transformarse sin fin.
La literatura siempre ha crecido en compañía, alrededor de una mesa y un sillón como el que preside la sala Rocamadour.
Aquí, las historias se pueden recorrer de dos formas: